Twenty-seventh Sunday in Ordinary Time.

Oct 5, 2018

October is the month of Awareness about Domestic Violence; the first Sunday of this month focus on the respect of human life. October is also the month dedicated to the prayer of the Holy Rosary, in this regard, Pope Francis is inviting all Christians to pray the Rosary asking the Lord, through the intersection of the Virgin, for the Church in the whole world. During October 3-28, the Synod dedicated to Young people is held in Rome, with the motto: "Young people, faith and vocational discernment".

The word of God this Sunday tells us that "it is not good for man to be alone" (first reading), "the Creator and Lord of all things want all his children to have a part in his glory" (second reading). In the Gospel Jesus reminds us one of the fundamental truth about the human being: "from the beginning, when he created them, God made them man and woman".

"The welfare of the family is decisive for the future of the world and that of the Church". "The family is a good which society cannot do without, and it ought to be protected," affirms Pope Francis in his Post-Synodal Apostolic Exhortation on Love in the Family, 31, 44. And for the family to be well, it is decisive that the whole society acquires a greater awareness of the value of each human life, from the moment of conception to its natural end; that we recognize that abortion is a crime and not just the interruption of pregnancy, as euphemistically prefer to call in certain social environments.

A family cannot be happy where domestic violence prevails in its diverse manifestations, and towards any of its members. The machismo or radical feminism, is a consequence of the trace of the original sin that inhabits the human being. We cannot deny the existence of domestic violence in our families, society, and even in the Church itself; that is why, as St. John Paul II wrote in his Apostolic Exhortation on the Church in America: "It is urgent, then, a broad catechization on the Christian ideal of conjugal communion and family life, including a spirituality of fatherhood and motherhood. It is necessary to pay more pastoral attention to the role of men as husbands and fathers, as well as to the responsibility they share with their wives regarding marriage, family and the education of their children", 46. It is in Jesus not in an ideology, in whom we find the solution to the problem of domestic violence in our families.

The family understood as the union of a man and a woman, is not a human invention or a caprice of the Catholic Church, but, what God has created from the beginning. Only this community has the potential to generate a new human life, and for the same reason, the father and the mother are the main responsible for their children education. A First Lady of the United States once said: "What transforms our society are not the decisions that are made in the White House, but the decisions that are made in each family". No human institution has as much power as the family, for that reason, it has also remained under attack from the enemy from its very origins. But the Devil cannot destroy the human family, because it has its origin and foundation in God.

Aware of the power of prayer, Pope Francis is inviting all Christians to pray the Holy Rosary. In our parish of Saint Andrew, we are asking all families to pray the Rosary, for the intentions of the Pope, at least one day during the month of October. St. Maximilian Maria Kolbe, said: "Prayer is the lever that moves the world."

Nothing is more important in life than to discover our own Christian vocation, that is, to know what God has created me for. This is precisely the aim of the Synod on Young People that is being carried out in Rome: To help young people discover what God has created for them. "The American continent has a large youth, rich in human and religious values" (Apostolic Exhortation, the Church in America, 40). As a parish, we need to reflect seriously on what we are doing, at the same time, determine what we need to do with our young people. I would like to invite mainly young people, parents, catechists, and all the people who serve in any ministry of our parish community, to get involved in such an important responsibility. The future depends on the young in each family, parish, Church, and society in general.

God bless us.

 

Octubre es el mes de Concientización sobre la violencia doméstica, el primer domingo de este mes se reflexiona sobre el respeto de la vida humana. Octubre es también el mes dedicado al rezo del santo Rosario, a este respecto, el Papa Francisco está invitando a todos los cristianos a que recemos el Rosario pidiendo al Señor, por interseción de la Virgen, por la Iglesia en el mundo entero. Del 3 al 28 de Octubre se realiza en Roma el Sinodo dedicado a los jóvenes, que tiene como lema: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. 

La palabra de Dios este domingo nos dice que "no es bueno que el hombre esté solo” (primera lectura); “el creador y Señor de todas las cosas quiere que todos sus hijos tengan parte en su gloria”(segunda lectura); y en el evangelio Jesús nos recuerda una verdad fundamental sobre el ser humano: “desde el principio, al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer”. 

“El bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo y de la Iglesia”. “La familia es un bien del cual la sociedad no puede prescindir, pero necesita ser protegida”, afirma el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Postsinodal Sobre el amor en la familia, 31, 44. Y para que la familia pueda estar bien, es decisivo que toda la sociedad adquiramos una mayor conciencia sobre el valor de cada vida humana, desde el momento de su concepción hasta su fin natural; que reconozcamos que el aborto es un crímen y no únicamente la interrupción del embarazo, como eufemísticamente prefieren llamarle en ciertos ambientes sociales. 

No puede ser feliz una familia en donde prevalezca la violencia doméstica en sus diversas sus manifestaciones, y hacia cualquiera de sus miembros. El machismo o feminismo radical, son una consecuencia de la huella del pecado original que habita en el ser humano. No podemos negar la existencia de la violencia doméstica en nuestras familias, la sociedad, e incluso, en la misma Iglesia; por eso, como escribió San Juan Pablo II, en su Exhortación Apostólica sobre la Iglesia en América: “Es urgente, pues, una amplia catequización sobre el ideal cristiano de la comunión conyugal y de la vida familiar, que incluya una espiritualidad de la paternidad y la maternidad. Es necesario prestar mayor atención pastoral al papel de los hombres como maridos y padres, así como a la responsabilidad que comparten con sus esposas respecto al matrimonio, la familia y la educación de los hijos”, 46. Es en Jesús no en una ideolgía, en quien encontramos la solución al problema de la violencia doméstica en nuestras familias.

La familia, entendida como la unión de un hombre y una mujer, no es un invento humano o un capricho de la Iglesia Católica, sino, lo que Dios ha creado desde el principio. Solamente esta comunidad tiene el potencial de engendrar una nueva vida humana, y por la misma razón, el padre y la madre son los principales responsables de la educación de sus hijos. Una Primera Dama de los Estados Unidos, dijo en cierta ocasión: “Lo que transforma a nuestra sociedad, no son las decisiones que se toman en la casa Blanca, sino, las decisiones que se toman en cada familia”. Ninguna institución humana tiene tanto poder como la familia, por esa razón, también ha permanecido bajo el ataque del enemigo desde sus mismos orígenes. Pero el Demonio no puede destruir a la familia humana, porque ésta tiene su origen y fundamento en Dios.

Consciente del poder de la oración, el Papa Francisco, nos está invitando a todos los cristianos a que recemos el santo Rosario. En nuestra parroquia de San Andrés, estamos pidiendo a todas las familias que recen el Rosario, por las intenciones del Papa, por lo menos un día durante el mes de Octubre. San Maximiliano Maria Kolbe, decía: “La oración es la palanca que mueve el mundo”. 

Nada es mas importante en la vida que descubrir nuestra propia vocación cristiana, es decir, conocer aquello para lo cual Dios me ha creado. Este es justamente el objetivo del Sinodo sobre los Jóvenes que se está realizando en Roma: Ayudar a que los jóvenes descubran aquello para lo cual Dios les ha creado. “El continente Americano cuenta con una juventud numerosa, rica en valores humanos y religiosos” (Exhortación Apostólica, la Iglesia en América, 40). Como parroquia necesitamos reflexionar en serio sobre lo que estamos haciendo, al mismo tiempo, determinar concretamente qué necesitamos hacer con nuestros jóvenes. A esto deseo invitar principalmente a los jóvenes, padres de familia,  catequistas, y a todas las personas que sirven en cualquier ministerio de nuestra comunidad parroquial, para que nos involucremos en tan importante responsabilidad. De los jóvenes depende el futuro en cada familia, parroquia, Iglesia, y sociedad en general.

Que Dios nos bendiga.

Fr. Marco