¿Ser o no ser?

Jan 11, 2019

Celebramos este domingo el Bautismo del Señor. San Lucas nos cuenta que “como el pueblo estaba en expectación y todos pensaban que quizá Juan el Bautista era el Mesías, Juan los sacó de dudas, diciéndoles: "Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego". Sucedió que entre la gente que se bautizaba, también Jesús fue bautizado. Mientras éste oraba, se abrió el cielo y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma sensible, como de una paloma, y del cielo llegó una voz que decía: "Tú eres mi Hijo, el predilecto; en ti me complazco" (Lc 3).

Jesús se hace bautizar para asemejarse a nosotros en todo, no por ninguna otra razón. ¿Qué sucede cuando nosotros somos bautizados? El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que: “por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de la Iglesia, y hechos participes de su misión”. En los inicios del cristianismo, a los primeros hombres y mujeres que decidían creer y vivir según las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo, se les conocía como “los seguidores del Camino” (Hechos de los Apóstoles 9, 2). Estas personas sobresalían por su estilo de vida en sus propios ambientes; por eso, algunos reconocen que “lo que es el alma en el cuerpo, eso eran los cristianos en el mundo” (Carta a Diogneto).

Una cosa es ser cristianos y otra muy diferente es vivir como cristianos, y es aquí en donde se encuentra el gran problema de nuestra existencia como cristianos: somos cristianos por gracia de Dios, pero es una decisión personal vivir como verdadero cristiano, lo cual significa creer en la Persona de Jesús, y vivir según sus enseñanzas. Durante el Concilio Vaticano II, la Iglesia alertaba a todos los cristianos sobre “la separación entre la fe que profesan y la vida cotidiana de muchos como uno de los errores más graves de nuestro tiempo”.  San Oscar Arnulfo Romero, enseñaba que “un cristianismo de misa dominical, pero de semanas injustas no agrada al Señor. Un cristianismo de mucho rezo, pero con hipocresía en el corazón, no es cristianismo”.

Al inicio de un nuevo año, cuando planeamos realizar algunos proyectos personales, familiares, o comunitarios, es importante que nos propongamos vivir como mejores cristianos, porque no es suficiente con ser cristianos católicos, sino que, es necesario decidirse a vivir cada día como mejores cristianos. Son millones de cristianos alrededor del mundo que pertenecen a la Iglesia Católica; sin embargo, existen innumerables situaciones que continúan destruyendo la vida humana aún antes de nacer, la familia, el medio ambiente, la sociedad, y la misma Iglesia. Ante esta realidad, muchos cristianos permanecen como espectadores indiferentes, es decir, no les importa lo que sucede a su alrededor; o se limitan únicamente a responsabilizar a los demás por lo negativo que sucede en el mundo. La pregunta que realmente importa es:

¿Estoy dispuesto yo a vivir como verdadero seguidor de Jesús de Nazaret, o continuaré conformándome únicamente con ser un bautizado más en la Iglesia?

Padre Marco