Saint Oscar Arnulfo Romero and Galdámez.

Oct 15, 2018

 

Saint Oscar Arnulfo Romero and Galdámez.

This Sunday, October 14, the Archbishop Oscar Arnulfo Romero y Galdámez, was canonized by the Church, which means that he is elevated forever to the altars as the saint of the people. This is something that humanly speaking, some years ago, it was considered impossible to happen.

Saint Oscar Arnulfo Romero, lived and exercised his Episcopal ministry in one of the worst periods in the history of El Salvador. This Archbishop became the voice of those who had no voice during that time of great social upheaval, illuminating with the Word of God and the Magisterium of the Church all the situation that Salvadoran society faced. As a prophet he knew how to makes present and contemporary the historical mission of the Church in El Salvador, but that attitude bothered certain sectors of the ruling class, alarmed his brothers in the Episcopate, and even attracted the attention of the Vatican itself. But now, the truth about the life, teachings, and work of Romero have triumphed, pointing not only to Salvadoran Christians, but to the whole Church especially in the American Continent; his sainthood offers an example for the citizens and Christians of this world.

It is incredible that Oscar A. Romero is canonized with one of the popes he most admired: Paul VI, someone who, as a worthy successor of St. Peter, knew how to guide the Church according to the needs of his time.

The saints challenge us all with their exemplary life to be better Christians, whatever our state of life may be. Saint Oscar Romero was a man totally faithful to the Church, to the teachings of the Pope and of the entire Magisterium; he deeply loved his priesthood and the priests, as well as the religious men and women; recognizes, promotes and accompanies the laity in their mission as Christians and citizens in the Church and society. He loved, lived and preached the Word of God passionately, generating hope in those who listened to him.

Saint Oscar Romero is an exemplary man in his life of prayer, frequent confession, deep love for Jesus in the Eucharist; being these the main sources from which he nourish his spiritual, intellectual and human strength, to carry out his mission as a priest, Bishop, Archbishop, and pastor of the People of God. On March 24, 1980, he offered his life while celebrating the sacrifice of our salvation: the Holy Mass.

Jesus in the Gospel of this past Sunday taught us: "I assure you: No one who has left home, or brothers or sisters, or father or mother, or children or lands, for me and for the Gospel, will stop receiving, in this life, the hundred and one in houses, brothers, sisters, mothers, children and lands, along with persecutions, and in the other world, eternal life".

Romero was a child, a young man, a normal Christian, but at one point in his life he discovered God's call to be a priest, he never imagined the plans that Our Lord had for him. You do not have to be a priest or religious, unless that is your vocation; but it is very important that as sons and daughters of God, you know how to discover and respond generously to God's call in your own lives. It depends on the response to our own vocation that we carry out God's plan in our life; also, that we contribute to creating a better world.

 

Do you know what your vocation is; that is, what is the Lord calling you to do in your life? These don’t happen from night to morning, but it requires faith, prayers, discernment, and decision. That is what Romero did.

 

San Oscar Arnulfo Romero y Galdámez.

Este domingo 14 de Octubre, el Arzobispo Oscar Arnulfo Romero y Galdámez, ha sido canonizado por la Iglesia, lo cual significa que es elevado para siempre a los altares. Esto es algo que humanamente hablando, hace algunos años, se consideraba imposible que sucediera.

San Oscar Arnulfo Romero, vivió y ejerció su ministerio Episcopal en una de las peores épocas de la historia de El Salvador. Este Arzobispo se convirtió en la voz de los que no tenían voz en aquél momento de gran convulsión social, iluminando con la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia toda aquella situación que vivía la sociedad salvadoreña. Como un profeta supo hacer presente y contemporánea la misión histórica de la Iglesia en El Salvador, pero esa actitud suya molestó a ciertos sectores de la clase dominante, alarmó a sus hermanos en el Episcopado, y hasta al mismo Vaticano. Pero ahora, la verdad sobre la vida, enseñanzas, y obra de Romero han triunfado, señalando no sólo a los cristianos salvadoreños, sino a toda la Iglesia en el Continente Americano, el camino a seguir como ciudadanos y cristianos de este mundo.

Es increíble que Oscar A. Romero, sea canonizado con uno de los Papas que él más admiró: Pablo VI, alguien que como digno successor de San Pedro, supo guiar a la Iglesia según las necesidades propias de su tiempo.

Los santos nos retan a todos con su vida ejemplar a ser mejores cristianos, cualquiera sea nuestro estado de vida. San Oscar Romero fue un hombre totalmente fiel a la Iglesia, a las enseñanzas del Papa y de todo el Magisterio, amaba profundamente su sacerdocio y a los sacerdotes, igualmente a las religiosas y religiosos; reconoce, promueve y acompaña a los laicos en su misión como cristianos y ciudadanos en la Iglesia y la sociedad. Amó, vivió y predicó la Palabra de Dios de forma apasionada, generando esperanzas en quienes le escuchaban.

San Oscar Romero es un hombre ejemplar en su vida de oración, confesión frecuente, amor profundo por Jesús en la Eucaristía; siendo estas las fuentes principales de donde extraía su fuerza espiritual, intelectual y humana, para realizar su misión como sacerdote, Obispo, Arzobispo, y pastor del pueblo de Dios, por quien finalmente, el 24 de marzo de 1980, ofreció su vida mientras celebraba el sacrificio de nuestra salvación: La santa misa.

Jesús en el Evangelio de este domingo pasado nos decía: "Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna".

Romero fue un niño, un joven, un cristiano normal, pero que en un momento de su vida descubrió el llamado de Dios a ser sacerdote, nunca imaginó los planes que Nuestro Señor tenía para él. Usted no tiene que ser sacerdote o religiosa, a menos que esa sea su vocación; pero sí es muy importante que como hijos e hijas de Dios, sepamos descubrir y responder con generosidad el llamado de Dios en nuestra vida. De la respuesta a nuestra propia vocación depende que realicemos el plan de Dios, contribuyendo a crear un mundo mejor.

¿Sabe usted cuál es su vocación; es decir, aquello a lo cual Dios le está llamando en su vida?