¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!

Dec 20, 2018

¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!

El cuarto domingo de Adviento nos invita a reflexionar sobre el papel que realiza Santa María en todo el proceso que hace posible la llegada del Hijo de Dios a este mundo. San Pablo afirma que “al llegar la plenitude de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hayaban bajo la ley, y para que recibieran la filiación adoptiva” (Gal 4, 4-5). Sin el Sí de Santa María dificílmente se hubiesen realizado los planes de Dios en favor de la salvación de la humanidad. El Hijo de Dios se encarnó, creció y nació del vientre de Santa María, gracias a la aceptación incondicional de la voluntad de Dios en su vida.

En Santa María están presentes todas las mujeres: solteras, esposas, madres, profesionales, trabajadoras de casa, o el campo. Sin minimizar el rol del hombre en la familia, pero, humanamente hablando, depende de la mujer que la vida humana concebida en su vientre pueda desarrollarse y nacer, que los niños crezcan sintiéndose amados por sus padres, que puedan alimentarse de forma saludable. ¿Quién puede negar la importancia del papel que desempeña la mujer en la Iglesia? ¿Quién es la que generalmente sostiene y custodia la fe de los hijos en cada familia? Pero, igualmente, como la misión de María en la Iglesia ha permanecido siempre bajo ataque por parte del enemigo, así lo es, con relación al papel que le corresponde a la mujer desempeñar en la familia, la Iglesia, y la sociedad.

El Papa Francisco, escribe en su Exhortación Apostólica La Alegría del Evangelio: “La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares que suelen ser más propias de las mujeres que de los varones. Por ejemplo, la especial atención femenina hacia los otros, que se expresa de un modo particular, aunque no exclusivo, en la maternidad. Reconozco con gusto cómo muchas mujeres comparten responsabilidades pastorales junto con los sacerdotes, contribuyen al acompañamiento de personas, de familias o de grupos y brindan nuevos aportes a la reflexión teológica. Pero todavía es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia. Porque el genio femenino es necesario en todas las expresiones de la vida social; por ello, se ha de garantizar la presencia de las mujeres también en el ámbito laboral» y en los diversos lugares donde se toman las decisiones importantes, tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales”.

Es importantísimo que meditemos sobre el grandioso papel que ha realizado y continúa realizando Santa María en favor de nuestra salvación; sin su participación el Hijo de Dios no se hubiese hecho Hombre, y nacido de una mujer, tal como lo reflexionaba San Pablo escribiendo a los primeros cristianos. Sin el Sí de Santa María la humanidad no podría celebrar la Navidad. Pero, también es necesario comprender que María fue una mujer pobre, sencilla, mediante la cual, “Dios hizo obras grandes”. De igual forma, Dios continúa realizando su obra de salvación en cada familia, la Iglesia y la sociedad actual, por medio del invaluable trabajo que realiza cada mujer.

¿Cómo puedo yo imitar a Santa María en su obediencia a la voluntad de Dios?

Padre Marco Lopez